Diario de un Psicótico.
Mi cuerpo la siente... es casi como un escalofrio. Muchos pensamientos se agolpan en mi mente. Mis ojos quieren llorar, pero no le daré ese privilegio. no, no lo hare...
Alejo mi mente de ella, lo intento, pero es inutil: Estamos unidos, es un lazo que no se ve... yo lo siento, pero estoy casi seguro que ella no. Es demasiado estupida como para prestarle atencion a esas cosas. Me sigue a todos lados, cada paso que da, cada desición que toma, cada golpe que recibe... es como si mi alma fuera su tapete, los daños los recibo yo por igual. Pero ya no mas.
La conozco mejor que ella misma, se cuales son sus puntos debiles y fuertes. Se como incrementar unos y disminuir otros...
Lo primero que hare será atacar su mente, precisamente su frialdad, hare que cada sentimiento la posea con una fuerza abrumadora, que cada duda se convierta en un niebla de angustia que la paraliza, que cada sonrisa de paso a una cascada de risotadas que la invaliden, y que la furia se desate como un huracan de destrucción ante el mas leve roce... jejeje será pan comido... su mente es especialmente suceptible a mis encantos.
El otro día la cruzé en un pasillo, en el hotel Zarum en Transilvania. No me reconoció. Ni siquiera se asombro cuando le clave mi mirada. Pobre idiota, no sabe lo que le espera.
Voy a hacerle lo mismo que ella hizo por mi: Convertir su vida en un infierno.
¿Que no es justo? Yo no pedi está maldición... pero la sufrí, mas que ella. Es hora de mi venganza. Y aunque yo no quiera que nada de esto sucediera, es inevitable: Estamos destinados a destruirnos. De quien sobreviva depende el juicio.
Los celestiales nos están observando, hemos sido designados como receptaculos de este divino poder.
Tal vez te cuente mas detalles dentro de unos días... ahora quiero descansar.


